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El propósito de la creación

Autor: Ayatollah Mahdi Hadavi Tehrani

Pregunta: ¿Cuál es el propósito de la creación? Por favor mencione pruebas racionales al respecto. Si el propósito es perfeccionarnos, entonces ¿porque, Allah no creó a la humanidad perfecta desde un inicio?

Respuesta Concisa.

Allah es un ser ilimitado perfecto en todo aspecto. Crear (dar la existencia) es munificencia (Yamál en árabe) y Allah es munificente. Su munificencia demanda que conceda la existencia a todo aquello digno de ser creado. Por lo tanto, Allah Alabado y exaltado sea creó porque es munificente. En otras palabras, el objetivo y motivo detrás de la creación yace en el atributo de la Munificencia, es decir, una generosidad ilimitada por parte de Dios. Puesto que los atributos de esencia de Allah no son ajenos a Su Esencia, podemos concluir que el objetivo de la creación es la esencia de Dios.

Allah creó al hombre con tendencia al bien y al mal y con dos polos opuestos en el mundo exterior que se corresponden a estos dos, principalmente los profetas (que representan el bien) y los demonios (que representan al mal). Siendo así, Allah le dio la capacidad al ser humano de alcanzar el nivel de perfección más elevado posible para las criaturas y también dejó en él la posibilidad de caer a lo más bajo de la depravación. Si el hombre, a pesar de sus deseos animalescos bajos y el susurro constante de los seres satánicos, sigue el camino de la verdad, entonces logra llegar a un nivel superior al de los ángeles, precisamente porque estos no tienen en su ser este tipo de deseos y susurros satánicos. Sin embargo, si escoge la falsedad, terminará en un nivel inferior al de los animales, porque estos carecen de capacidades espirituales y del potencial humano.

Si Allah hubiese dotado al hombre de toda perfección posible en el momento de su nacimiento, entonces tal perfeccionamiento no habría sido volitivo. Además, Dios ya había creado seres que contaban con todas las perfecciones posibles de alcanzar desde el inicio y que no gozaban de ninguna perfección potencial. Entonces, el propósito de la creación del ser humano es únicamente concretar si el hombre alcanza la perfección por medio de sus acciones escogidas por voluntad propia. Aunque los incrédulos y pecadores que no llegan al perfeccionamiento no logran el verdadero objetivo de su creación (obedecer a Dios) tampoco va en contra del objetivo existencial de la creación del hombre, porque Allah quiso con Su voluntad existencial que el hombre fuese capaz de escoger entre la verdad y la falsedad. Si Allah así lo hubiese querido habría dictaminado la imposibilidad para el hombre de escoger la falsedad. La creencia y la obediencia no habrían sido voluntarias y el hombre no tendría libre albedrío.

Respuesta Detallada

Para aclarar la respuesta a esta pregunta debemos primero prestar atención a los siguientes puntos:

  1. El objetivo y fin último de las acciones de Dios: Dios no está limitado por nada, porque Él es el Ser Necesario y Su existencia no depende de otra. Por lo tanto, Él goza de toda perfección.
  2. Una de Sus perfecciones es el hecho que es el dador de la gracia y es generoso. Dios ha dicho en el Sagrado Corán: “La Gracia de Allah no es retenida”[1]
  3. Por parte de Dios, no hay nada que evite que Él conceda y provea. Por lo tanto, si en cierta situación Él no da algo, se debe a las limitaciones del receptor, no del Dador. Todo lo que puede ser dado, es dado. Toda cosa buena, puede decirse es apoyada por la existencia en tanto que el mal es apoyado por la no existencia. Por ejemplo, el conocimiento es bondad y perfección, en tanto que la ignorancia es mal e imperfección. También el poder, en oposición a la incapacidad es perfección y bien. Cuando analizamos el tercer preliminar, podemos inferir que la gracia de Allah surge por medio de Su Creación. Por eso, la naturaleza dadora necesita crear.

En otras palabras, si suponemos que algo merece existir, pero Dios no lo crea, entonces esto sería obstaculizar el que ocurra un bien y será visto como negligencia (dado que la existencia es algo bueno). Sabemos, sin embargo que Dios no es avaro. De estos preliminares podemos concluir que si nos preguntaran, ¿Por qué crea Allah?, podemos responder: “ser el dador de gracia demanda en Él crear”.

Los atributos de Dios no son ajenos a Su Esencia. Los atributos del ser humano y demás cuerpos son añadidos a sus esencias. Por ejemplo, la manzana tiene una esencia, color y dulzura que son sus atributos externos. La manzana puede ser acida o verde y aun así no dejaría de ser manzana.

La Unidad de Dios y Sus Atributos ha sido un problema teológico extenso, el cual se puede seguir a profundidad en la teología bajo discusiones sobre la unidad de los atributos. Lo que nos compete aquí es la realidad de que la creatividad de Dios, la cual es el propósito de la creación es una con Su esencia y no yace fuera de ella. Si nos preguntan, “¿Por qué crea Allah?”, responderemos: “Porque Él es Allah”. Por lo tanto, la causa de Su crear es Él mismo. Esto es lo que han explicado nuestros filósofos: El objetivo y el agente en Allah son uno. Es posible derivar este significado a partir de algunas aleyas del Corán, incluyendo “Todos los asuntos retornan a Él”.[2]

Lo que hemos dicho hasta ahora trata acerca del objetivo del agente en la creación en general. Sin embargo, el objetivo de cualquier agente particular, tal como un hombre, requiere de un objetivo más especializado. Este no es más que la perfección específica que Allah (s.w.t) pretende al crear al hombre.

Para explicarlo podemos decir que el hecho de que Allah sea creador exige que cree toda perfección posible. Antes de crear al ser humano había creado a otros seres llamados ángeles. Desde cuando fueron creados gozaron de todas las perfecciones posibles así que su nivel de existencia no evoluciona de ninguna manera. Dios nos narra de la boca de los ángeles que “No existe uno solo de nosotros que no goce con una posición particular; somos nosotros los organizados en filas; somos nosotros quienes glorificamos a Al-lah”.[3]

El Imam Ali ibn Abi Talib (a.s.) dijo: “Luego Él creo los espacios entre los cielos y los llenó con toda clase de ángeles [4]. Algunos están en prosternación y no levantan sus cabezas. Otros están arrodillados y no se ponen de pie. Algunos de ellos están organizados en filas y no abandonan sus posiciones. Otros alaban a Allah y no se fatigan”: Ellos adoran a Al-lah (s.w.t). Esta es una perfección que Allah les ha otorgado. No es posible que Le desobedezcan. Allah (s.w.t) dice; “…Y sobre los cuales habrá ángeles severos y poderosos, que no desobedecen lo que Dios les ha ordenado y hacen lo que les ha sido ordenado”.[5]

Los ángeles presentes en la Creación de Adán y Eva. Miniatura persa

Debido a que Allah es creador, quiso crear una mayor perfección aparte de la perfección dada a los ángeles. Es la perfección del libre albedrío del hombre. En otras palabras, quiso crear a un ser que gozara de todas las perfecciones ya mencionadas (que pertenecen a los ángeles) con su propio libre albedrío. Fue así entonces como creó al hombre: un ser que no tiene todas las perfecciones posibles desde el comienzo de su creación, pero es diseñado de tal forma que puede lograrlas. Es evidente que la perfección que alcanza el hombre con su libre albedrío es superior a la otorgada a los ángeles. El Imam Ali (a.s.) dijo: “Allah creó a los ángeles con intelecto, no colocó en ellos lujuria; y creó a los animales con lujuria pero no con intelecto. Sin embargo, colocó tanto intelecto como lujuria en los hijos de Adán (a.s.). Entonces, aquel cuyo intelecto domine a su lujuria será superior a los ángeles. Y aquel cuya lujuria domine a su intelecto será peor que los animales”.[6]

Entonces, el propósito detrás de la creación del ser humano es el poder creador de Allah. Este poder exige que de origen a este tipo de perfección. La perfección superior posible.

Cuando analizamos los puntos mencionados podemos concluir que el propósito detrás de la creación del ser humano se concretará cuando el hombre tenga la capacidad de alcanzar la perfección y esforzarse para hacerlo con su propio libre albedrío. Si gozara de esta perfección desde el inicio, es obvio que no surgiría de su propio libre albedrío y no se habría cumplido con el propósito de su creación.

No debemos olvidar que el hombre obtiene perfección poniendo en práctica su libre albedrio. De ahí que al hacerlo estaría cumpliendo con el propósito de la creación. Ahora, si el hombre no asciende ni siquiera un escalón en la escala de la perfección y pasa toda su vida en el pecado y la incredulidad, aunque no haya entendido el propósito particular de su creación, sin duda no podrá escapar de la realidad indefectible que define el propósito de la creación en general.

A Dios le agrada y quiere que el hombre se eleve en los grados de la perfección y aborrece que caiga en el desvió. En otras palabras, Allah posee una voluntad existencial y una convencional en la creación del hombre. Su voluntad existencial es que el hombre sea consciente de todos sus potenciales, buenos y malos. Su voluntad convencional es que el hombre únicamente tenga presente su potencial para hacer el bien.

Con esta explicación pude decirse que el hombre creyente es consciente de tanto el propósito convencional como existencial y de que ha actuado conforme a la voluntad y deseo de Allah (s.w.t). El incrédulo o el pecador, por el contrario, aunque no cumpla con el propósito convencional y no esté en acuerdo con el deseo de Allah (s.w.t) esta sin embargo en línea con el objetivo existencial de la creación y nunca puede escapar de la voluntad del Todopoderoso.

Fuente:

Fe y Razón; Preguntas de Teología Islámica

Editorial Elhame Shargh

www.islamoriente.com

Fundación Cultural Oriente

Notas:

[1] Corán (17:20)

[2] Corán (11:123)

[3] Corán (37:164-166)

[4] Nahyul Balagha, sermón 1.

[5] Corán (66:6)

[6] Wasā’il al-Shi’ah, vol. 11, pág. 164

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