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¿Cuáles son las condiciones para que Dios escuche nuestras peticiones?

Por Ayatollah Muhammad Husein Fadlullah

Los versículos coránicos afirman que Dios escucha las peticiones, “Y si te preguntan mis siervos sobre mí, estoy muy cerca de ellos, complazco a los que me imploran, que me escuchen y crean en mí, así se salvarán”. No obstante, en algunos casos rogamos a Dios sin obtener respuesta, y nos preguntamos ¿cómo puede ocurrir esto sabiendo que Dios cumple su promesa?, Dios dice: “Cumplo las peticiones de aquellos que me imploran”. Contestando a esa pregunta, debemos saber que Dios, en principio, escucha todas las peticiones, pero cumplirlas o no, eso depende de ciertas condiciones.

1- La condición principal, es que el cumplimiento de la petición deberá favorecer a la persona que la hace. Por ejemplo: a veces uno se esfuerza rogando a Dios en ver cumplido su deseo de hacer algún negocio o realizar un viaje, creyendo que al hacerlo sacará mucho provecho, pero su deseo no se cumple, porque Dios sabe que cumplir tal viaje o negocio no va en interés de la persona, por eso no lo hace cumplir por compasión. Otro ejemplo: un joven desea casarse con una determinada chica, y ruega a Dios para que se cumpla su deseo, pero Dios sabe que ese matrimonio no traerá nada bueno, entonces, y por piedad de ambos, no se cumple.

2- A veces un hombre invoca a Dios deseando hacer mal a otros, movido por pasiones. Por ejemplo: una madre invoca a Dios sobre su hijo en lo que no tiene derecho, como diciendo, si no te divorcias de tu mujer, o si no te casaras con aquella mujer invocaré a Dios sobre ti, en estos casos Dios no escuchará a la madre porque es injusta con su hijo, y las razones que la motivan son inhumanas e injustas. Claro que las peticiones de la madre son escuchadas por Dios, pero cuando llevan ternura y amor. Mucha gente maldice cuando se le niega algo que no merece, pero sus maldiciones no llegan ni al techo. Dios no escucha invocación contra otro a menos que el invocante haya sufrido una injusticia por la otra persona.

3- Dios creó al universo y la vida según leyes y normas basadas en la cordura y la piedad divina, cuando un hombre pide algo contrario a esas leyes es lógico que no se cumpla por Dios. Aquí desearía contar una historia: Un hombre creyente y devoto casó a su primera hija con un alfarero, y la otra con un campesino. Un día, cada una de sus dos queridas hijas le pidió hacer algo por ella, la primera dijo: «Oh padre, ruega ante Dios que la lluvia se retenga en el cielo, y así el sol secará las vasijas de barro y podremos venderlas». Mientras la segunda dijo: «Oh padre, ruega ante Dios que el cielo llueva para que podamos regar las plantaciones». Ante esto el padre se quedó perplejo y no pidió nada, dejando el asunto en manos de Dios. De aquí entendemos que Dios no dejará de cumplir algo relacionado con el interés común simplemente por la necesidad de una sola persona, porque va en contra de las leyes naturales de la vida.

4- Dios no acepta las peticiones de aquellos que tienen una lengua sucia, que no paran de maldecir y pronunciar palabras obscenas, o simplemente no tienen buenas intenciones. He aquí una historia sobre un adorador israelita que pasó su vida adorando a Dios en las montañas y las cuevas, y durante mucho tiempo imploraba a Dios que le agraciara con un hijo, pero Dios no le hacía cumplir su deseo. El hombre se impacientó, y dijo: «Oh Dios, ¿tan lejos estoy de ti que no aceptas mis oraciones?». Esa misma noche, en sueño, llegó hasta sus oídos una voz que decía: «Imploras a Dios con una lengua obscena, un corazón indevoto, y unas intenciones insinceras; abandona toda obscenidad y limpia tu corazón, sólo entonces Dios te escuchará». En efecto, el hombre purificó su corazón y su lengua, también llenó su alma de sinceridad y devoción; al cabo de poco tiempo, Dios le complació haciendo cumplir su deseo después de muchos años.

Hay personas que rezan todas las noches, ayunan tres meses al año, cumplen con la peregrinación a la Meca cada año, pero tienen una lengua muy sucia, tanto en su casa como en la calle, Dios no escuchará a ese tipo de personas. Para aclarar ese punto pondré un ejemplo: supongamos que un amigo tuyo desea un cierto plato de comida, y tú se lo llevas como un regalo, pero el envase que lleva ese regalo tan delicioso está lleno de suciedades e insectos, ¿crees que tu amigo aceptará tal regalo? La comida es buena, es cierto, pero cómo podemos tomarla estando en un plato asqueroso. Cuando uno se dirige a Dios en lengua y corazón, si tiene la lengua sucia y el corazón falso, ¿cómo pueden sus palabras llegar hasta Dios?

Aparte de todo esto, debemos saber que la obscenidad es cosa del infierno, los creyentes deben saber esa verdad: “Dios prohibió el paraíso a todo aquél que tiene la lengua obscena, que es indiferente a lo que dice y oye”. Rezas, ayunas, y peregrinas, pero llevas una lengua sucia, ¿acaso crees que se te permite ir al paraíso? Pues la gente del paraíso sólo habla lo que agrada a Dios.

5- Algunas de las cosas que impiden cumplir las peticiones están relacionadas con la pereza del hombre y su forma de vida. Dios provee al hombre con los medios de subsistencia, pero hay que trabajar, los alimentos no bajan del cielo. “Caminad en la tierra y comed de sus alimentos, hacia él volveréis”.

Asimismo, Dios no escuchará a los derrochadores ni a los malgastadores cuando piden sustento, porque Dios les ordenó no malgastar ni derrochar lo que tienen. El hombre debería llevar su responsabilidad y resolver los problemas que se busca él mismo, Dios le prepara los medios necesarios y él tiene que saber cómo emplearlos.


De cuatro tipos de personas no serán escuchadas sus peticiones por Dios:

  • Un hombre perezoso que se sienta en su casa e implora sustento, Dios le diría: acaso no te ordené trabajar.
  • Un hombre malgasta todo su dinero e implora sustento, Dios le diría: acaso no te ordené ahorrar y no derrochar.
  • Un hombre que invoca contra su mujer, mientras puede arreglar el asunto con ella por las buenas, si no puede convivir con ella, pueden divorciarse.
  • Un hombre presta su dinero a otro sin firmar documento y sin testigos, y dice: «Oh Dios, véngame de este hombre que no me devuelve el dinero». Entonces Dios le diría: no te ordené acreditar con un documento, acaso no dije: “Oh creyentes, si os dais préstamo acreditadlo por escrito, y si no encontráis un escritor que se tome el acreedor algo como garantía”. Esto no significa desconfiar de los demás, Dios quiere evitar problemas cuando uno niega haber cobrado préstamo, y reservar el derecho de los herederos.

La esencia del tema, es que Dios no presta atención a las suplicas y peticiones de aquellos que tienen la solución en sus manos, Dios no quiere que seamos perezosos, sino obrar y recibir por los medios naturales, al igual que el enfermo toma medicamento para curarse, Dios creó un medicamento para cada enfermedad. Pero en los asuntos que estén fuera del alcance del hombre, entonces sí debería implorar y rogar a Dios.

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